Ixcatepec

Significa “El cerro de algodón”, de acuerdo a las palabras  Ichca-tepe-c: Ichcatl, “algodón”; Tepetl, “cerro”; C, “en”.

Se encuentra ubicado en el norte del estado, en el área montañosa de la huasteca, sobre las estribaciones noroccidentales de la Sierra de Otontepec.

Su clima es cálido-extremoso con una temperatura promedio de 24º C.; su precipitación pluvial media anual es de 1,525 milímetros.

Su ecosistema es selva mediana subperennifolia. Se pueden encontrar especies como de caoba, cedro, higuera, palma real, sauce, hule, jobo, laurel y ojite. En cuanto a su fauna,  está compuesta por poblaciones de tlacuaches, tejones, mapaches, conejos, zorros, coyotes, armadillos; reptiles como coralillos, culebra de agua, mazacuata; y aves.

Se pueden encontrar especies de animales de peligro de extinción como es el venado y también maderas preciosas como el cedro.

En esta zona se pueden encontrar vestigios, al parecer, de la cultura Tolteca. Hace unos cuarenta años en ese lugar se encontró una piedra de forma redonda con un orificio en el centro conocido como Temalacatl, que significa «piedra que gira».

Otra zona arqueológica es la que se encuentra en la congregación de Palmas Altas, donde se extrajeron dos piezas conocidas como Tlaloc y la otra como Teozintle.

Sobre sus fiestas y tradiciones, el 15 de agosto se lleva a cabo la fiesta religiosa en honor a la Virgen de la Asunción donde se realizan con danzas autóctonas y folclóricas.

Su música es interpretada con instrumentos de cuerda como son los violines, la jarana y la guitarra huapanguera.

Tienen una tradición cuando nace un bebé: atrás de las puertas colocan siete pedazos de tabaco y siete dientes de ajo para ahuyentar a los malos espíritus.

Sobre las artesanías, se pueden ver petates hechos de palma, blusas bordadas y faldas con hilos de vistosos colores.

Los tamales, bocoles, tlaixpictle, albóndigas y adobo son sus platillos tradicionales así como en bebidas, el atole de maíz y frijol, atole duro y aguardiente preparado.

Foto: Internet y Flickr, por Sergio Lubezky

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